20 de diciembre de 2010

Sacando una sonrisa.




Después de la tormenta viene la calma.
Tras mucho tiempo de bipolaridad, de lloros, de cambios de humos, de autoestima por los suelos... parece que se está encendiendo una llamita en la vela que intenté encender hace tiempo.
Ya no lo veo todo negro, ahora es más o menos gris.
De amores no hablo, ya que si tuviera que hablar empezaría a contar por el menos infinito.
Es otro tipo de luz, hoy me he levantado contenta.
Será que se acerca Navidad, aunque lejos de los míos, entonces será que se acerca Noche vieja, cerca de ellos.
¿Un motivo para sonreír? Saber que siempre les tengo ahí cuando los necesito.
Que aunque pasen miles de cosas, enfados, malas caras, días y días sin hablar... la gente que te quiere acaba volviendo a tu lado.
Y sobretodo contenta de tenerlo a él como amigo, como gran amigo. Saber que siempre está a mi lado en lo muy bueno y en lo muy malo. Tener conocimiento de que nunca me ha fallado y dudo que lo haga alguna vez, eres tan especial pequeña ardillita...
Amigos... amigos de verdad. Los que fallan, si, para que negarlo... pero son los que no te van a dejar nunca pase lo que pase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario