6 de febrero de 2011

para ti.



Es interesante saber el grado de dependencia que tienes con una persona. El significado de su mirada cuando te mira, la rapidez o lentitud de respiración que tiene cuando estás cerca, el diferente ritmo cardíaco cuando le acaricias o cuando le haces una pedorreta y le sale una forma muy rara de reírse. Cuando tus días son aburridos, la misma historia de siempre ya sabes, levantarse, ir al instituto, estudiar, cenar y dormir. Pero, una llamada, un mensaje, una conversación por internet, puede cambiar tu rutina. Incluso cambia la forma que tienes de ver las cosas.
Me encanta cuando me toca el pelo, cuando me mira y le cambian los ojos, me encanta cuando me sonríe o cuando mueve la nariz como una ardilla. Me encanta que me abrace y me diga al oído todo lo que me quiere. Me encanta tumbarme en su cama y pensar que estoy en el lugar más apreciado por mi de éste mundo. Me encanta que me llame y lo primero que oiga sea una risa igual que la del corre caminos. Me encanta que me eche de menos. Me encanta que se preocupe por mi, que siempre esté cuando más me hace falta. Me encanta que me demuestre que esto no es un tontería. Esto no es una amistad más. Esto es increíble. No quiero que nunca acabe. No quiero que dejes de romperme el pelo, de pegarme mocos en la cara, de hacerme cosquillas, de ponerme nerviosa, de pegarme tortas en el culo, de ponerme cara de loco... No quiero que nunca cambie esto que nos está pasando, porque ¿sabes? Es la primera vez que me siento tan segura al lado de una persona. Estoy tan a gusto, tan feliz si tú estás... Nunca te vayas.

No te imaginas lo que siento por ti.

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