Es hoy. Es hoy cuando decido que quiero cambiar de aires, y de cara. Te aburres. Me aburres. Me aburres tú y todo el mundo e incluso me aburro a mi misma.
Igual que dos grises nubes en el cielo que nunca cambian de trayectoria. Igual que la vida de los semáforos.
Alguna cosa había cambiado, estaba esperando llegar a la realidad sabiendo que la realidad nunca volvería.
Me estaba cansando, me estaba cansando de esta horizontal y monótona vida sin sentido ni orden.
Sin sonrisas ni suspiros, y tú como siempre parpadeando en mi vida. Déjame.
A partir de hoy, en realidad de ayer por la noche, todo ha cambiado. No vuelvas. Tú me prometiste vivir en la Luna saboreando nuestro postre favorito. Dibujábamos corazones en la planta de los pies para caminar sobre ellos. Las mariposas que volvieron a mi estómago... Me creaste una falsa ilusión. No vuelvas. Sal de mi porque todo se ha dado la vuelta.
Ya no quiero que me mires y me derrita por ti. Te he descrito en ríos de tinta y, ahora, me sobran las palabras.
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