
Tengo ganas de que el frío muera y vuelva a nacer el calor. Tengo ganas de levantarme a la hora que quiera, que el despertador se quede afónico y que las mantas no se despeguen de mi. Tengo ganas de desayunar un tazón de cereales mientras veo a mi madre dibujando. Tengo ganas de estar toda la mañana tumbada a la orilla del mar mientras tomo el sol, con un "Don't Matter de Akon" y un helado de dulce de leche. Estando allí, en la playa, me gustaría bucear con los ojos abiertos y descubrir peces de colores que me reciben con buena cara. Tengo ganas de ir a comer a un Asador Argentino mientras que los precios no me supongan un problema. Tengo ganas de dormir la siesta abrazada a mi osito de peluche y con unos calcetines calentitos en los pies. Tengo ganas de ir en bici a su casa y que me abrace muy fuerte. Tengo ganas de correr, saltar, reír y gritar. Tengo ganas de amar, pero no amar a un farsante. Tengo ganas de probar otros besos. Tengo ganas de experimentar. Tengo ganas de beber hasta el punto en que me quede (casi)inconsciente. Tengo ganas de bailar la canción de "Danza Kuduro" hasta que mis pies se quieran jubilar. Tengo ganas de hacer una ronda de chupitos con un camarero. Tengo ganas de que me hagan cosquillas hasta el segundo en que no pueda más. Tengo ganas de irme a Zaragoza a ver a una amiga a distancia. Tengo ganas de que alguien me dedique una canción, o un gol, o una sonrisa. Tengo ganas de oler mi perfume favorito. Tengo ganas de sábado. Tengo ganas de... de cambios, de grande cosas que contar y recordar.
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